20 abril, 2016

DESOLACIÓN EN PEDERNALES: «Esto es lo más triste que he pasado en toda mi vida.»

«MI TIERRA SE DERRUMBÓ»

—•El estremecedor llanto de una mujer en el ojo de la tragedia•—

El cantón turístico de Pedernales, que se caracteriza por construcciones rústicas y pequeños hoteles sobre el mar, fue arrasado por el terremoto del sábado 16 de abril, que deja ya un saldo de más de 500 muertos y miles de heridos. 

DESESPERADOS, con la mirada vacía, los habitantes sobrevivientes de Pedernales, el punto más próximo al epicentro de la tragedia que ha estremecido a Ecuador, asisten a días diferentes, donde hay sol, pero la desolación es estremecedora. Millones de ecuatorianos, todo un pueblo está consternado y el mundo entero con los ojos puestos en el corazón de la Tierra.


El doctor cubano-español, Guillermo Paret.

Voy a compartir un estremecedor testimonio llegado desde Pedernales. Es desgarrador. Me lo envió el doctor cubano Guillermo Paret, a quien toca muy de cerca esta desgracia, porque desde la profesión que le ha marcado toda la vida, tiene tras de sí gratos momentos de sus estancias en aquel paraíso tropical sobre el Pacífico, que el sábado fue noqueado por la naturaleza y devastado sin piedad. 
El terremoto de magnitud 7,8 en la escala abierta de Richter azotó el norte de la región costera de Ecuador, en el que ya se considera el movimiento sísmico más fuerte que ha sacudido el país en los últimos 36 años.
La ciudad turística de Pedernales ha sido la más afectada, ya que es el sitio poblado más cercano al epicentro de la sacudida. Cerca del 80 % de la localidad quedó destrozada.
Una imagen en el hospital pediatrico Baca Ortiz, en Quito, donde se recomiendan medidas 
preventivas para la protección de niños. 

EL TESTIMONIO 

No me dijo su nombre, no hace falta. Lo que esta hija de Pedernales le cuenta a Paret, es el clamor de todo un pueblo. Lo que sus ojos y su corazón están viviendo después de la tragedia en el mismo escenario, donde reían antes del sábado ingrato que les sacudió los sueños y la vida.

Guillermo Paret es un médico cubano-español que se mueve con su oficio y su mano solidaria por todo el mundo. Acaba de donar todo el set médico de una clínica entera que proyectaba abrir en Guayaquil: "He ordenado que todo el material que tenía para la apertura de mi despacho en Guayaquil, sea donado". 

Un set de suturas, gasas, alcohol, depresores, potes de orina, tiras reactivas de orina, nebulizador, oximetro, agujas, vendas, jeringuilla... "Todo queda donado", le dijo por teléfono a la doctora Susana Mata, en Guayaquil. 

"Es lo poco que puedo dar de urgencia."
"Desde España estamos llenando aviones de amor, salud y esperanza"

Guillermo Paret, muy pronto irá a Ecuador, a coperar ante el dolor de la desgracia, con su mano y su corazón, porque como él dice "los buenos están en el campo de batalla".


"Tengo muchos amigos ecuatorianos que son como hermanos, y estoy sufriendo por ellos y tengo un dolor desgarrador. Lamento no estar allí ahora".

Y el dolor lo deja Guillermo en este desgarrador testimonio de una colega y amiga, testigo de la tragedia, que sigue allí cuatro días después a merced de su propia suerte. Su dolor es el de todos.


Así era Pedernales antes del sábado ingrato que lo arrasó. 

18 abril, 2016

EL CEAUSESCU MÁS ODIADO POR LOS RUMANOS


Agonizando los 80, en los últimos años de dictadura comunista en Rumania, la persona más odiada en todo el país, después de Nicolae y Elena Ceausescu, era Nicu, el menor de sus tres hijos, llamado a suceder a sus padres el día en que los dos faltasen.

A mediados de los años ochenta, Nicolae hizo nombrar a Nicu líder de las Juventudes Comunistas, que al otro lado del telón de acero era un trampolín excelente para acceder al cargo de secretario general del partido. Luego lo ascendieron a secretario local del partido y jefe absoluto de la segunda ciudad del país, Sibiu.

Chistes, anécdotas sobre su alcoholismo y leyendas sangrientas se susurraban de boca en boca.

Entre las anécdotas más bufas y populares, una, probablemente apócrifa, cuenta que Nicu, que tenía el hobby de la caza mayor en el África negra, se presentó una noche lleno hasta las cejas de Johnny Walker etiqueta negra en el zoo de Bucarest, armado con su escopeta y dispuesto a cazar a los leones... que habían ya fallecido de inanición meses atrás. 

Corrían historias también sobre su supuesto priapismo, sobre la violación y el defenestramiento de una joven que se habría negado a concederle sus favores, sobre sus cuantiosas propiedades y los palacios de las mil y una noches en que supuestamente vivía.

Lo cierto es que si en los agitados días de la revolución democrática todos especulaban con un fin de Nicu idéntico al que sufrieron sus padres (fusilados tras juicio sumarísimo), cuando compareció en juicio para dar cuenta de tantas atrocidades sólo se le pudo acusar de dos crímenes concretos: porte indebido de armas y genocidio, por la violenta reacción de la policía de Sibiu a las manifestaciones democráticas. 

Nicu, físicamente muy distinto al orondo playboy de cínica sonrisa que esperaban los rumanos, apareció envejecido y demacrado,. ya enfermo de hepatitis crónica y cirrosis, y se defendió alegando que cuando dio la orden de cargar estaba borracho, y cuando se serenó la canceló de inmediato.

En su descargo, se supo que varias veces tomó medidas para paliar el hambre y las privaciones en la ciudad que dirigía Ia acusación. Se rebajó su petición de pena de 20 a 16 años y finalmente fue condenado a seis, de los cuales sólo, cumplió tres en la cárcel, en consideración a su pésima salud.

En algunas entrevistas a la prensa, Nicu reveló que durante los últimos años de la dictadura había intentado varias veces y siempre en vano convencer a su madre —a la que culpaba de los desastres de la nación en mayor medida que a su padre— de la necesidad de democratizar el país. De hablaba como de un visionario autista, ciego a la realidad.

"A mí también me espiaba la Securitate", llegó a declarar. Quizá era verdad. Con sus líos de faldas con su alcoholismo, con su ludopatía (al parecer frecuentaba demasiado los casinos internacionales) y con su manifiesto comprometedor desinterés por las ceremonias públicas y las reuniones burocráticas (que pondría en evidencia por ejemplo en 1986, cuando presidió el Año Mundial de la Juventud de las Naciones Unidas), Nicu defraudó a sus padres, que habían preparado un futuro tan espléndido para él.

Nicu Ceausescu, falleció el 26 de septiembre de 1996, en el hospital Central de Viena, a los 45 años de edad, y a consecuencia de una hemorragia interna provocada por la rotura de varices en el esófago. Terminó así una vida paradójica que parece directamente extraída de algún drama isabelino o de algún mito saturnino.

Los tres hijos de Ceaușescu.
Zoia, hija (en las imágenes de la derecha), murió en Bucarest en 2006, de un cáncer pulmonar. Tenía 56 años.
Nicu Ceausescu, el menor (en las fotos posteriores con sus padres y hermana) designado heredero en 'la dinastía' comunista, falleció en 1996, en Viena a los 45 años, también de cáncer.
Valentin (1949) el mayor (abajo con un cigarrillo), es el único superviviente de la familia, y a sus 67 años, vive hoy de manera modesta en Bucarest alejado de los lujos y excesos en los que se crió. (Fuente: El Mundo)

17 abril, 2016

MIS RETRATOS POR GRACIELA BORAU

Una joya que conservaré toda la vida
"A la luz de una lámpara"- Oleo sobre lienzo (05-04-16)

Graciela Borau lo ha vuelto a conseguir, como ella me lo cuenta:

«El 16 de febrero, a las 19 horas, hasta la media noche del siguiente día (17/02), hubo en Buenos Aires un corte de energía eléctrica descomunal. Esa noche me explayé en el tercer retrato tuyo con el deseo de que fuera un retrato en serio, al óleo, en una actitud de trabajo reverente, como es habitual en tu vida".

Hoy, al despertar, me encuentro con esta sorpresa extraordinaria de Graciela, la tercera en el tiempo que la llevo conociendo. Es un retrato magistral al óleo, una impresionante tela de 30x40 que pronto colgará en casa y que ella ha pintado "con la satisfacción de haber hecho algo loable".
    Jesús Díaz Loyola.

Graciela evoca el quinqué, la luz. Una de las mejores amigas artistas que tengo, con su espíritu perseverante por la pintura, me premia con una obra perfecta que quedará como constancia de mis noches apacibles de Madrid, en una carrera indetenible contra el tiempo por arrancarle cada vez más historias a la vida. 

Es una joya que conservaré toda la vida como uno de los tesoros mejor guardados que el día más insospechado salen de la intuición de los amigos. 

Todos sus días regalan sorpresas. Mi noche de Madrid, inmortalizada en la pintura de Graciela, quedará como las cosas bellas que al pie de una lámpara también le brotan a ella cuando se sienta a crear en su casa bonaerense y le salen obras maravillosas que alegran al mundo que le rodea.

Como he dicho tantas veces, Graciela es un mago en ideas y plasmación artística. Cuánto hace con los pinceles y los contornos de sus personajes, se vuelven obras geniales.

Mi mejor acto de gratitud será mirar su obra cada día y estaré contemplando la inmensidad de Graciela con esa carga de nostalgia, melancolía y añoranza con que cada vez que sienta lo hace esta mujer inmensa "recreando el alma", como me dijo la grata noche en que me obsequió mi primer retrato: "es el momento más lindo de mi vida cotidiana".
    Primer retrato, 2014


Así, día a día y semana tras semana, Graciela Borau se mueve en las ideas fabulosas de interpretar desde su pluma la mirada de sus seres más queridos, de colegas y amigos. 

Las ideas le vienen como actos omnipresentes y ella las plasma como obras generosas que justifican su poder celestial de pintar y dibujar el mundo de sus personajes.
    La pintora Graciela Borau.

Graciela vive en Buenos Aires y es pintora y dibujante que ha tenido vigencia en los espacios más importantes de las artes en Argentina. Creció puliéndose en los talleres de arte de su país y hoy su obra traspasa fronteras.
    Segundo retrato, 2015.


Gracias, Graciela por tu tiempo y tu constancia y que Dios ilumine la obra de bien que haces cada día. 
(Jesús Díaz Loyola, 
Madrid, 17-04-16)

15 abril, 2016

LA ODISEA DE UN BALSERO CUBANO: ANTONIO VALDÉS-MIRANDA

Entrenador de natación y formador de atletas nacionales y olímpicos, Tony Miranda, 37 años después evoca en «Odisea por el Golfo de México», la travesía que le llevó junto a otras dos personas —entre ellos, una mujer embarazada— a  las costas de la Florida.
Sin importarles riesgos ni limitaciones, pero golpeándoles todo el tiempo la añoranza, sin miedo, Tony, Tomás y Elena, protagonizaron una odisea colosal. 

UN mes antes de echarse mar adentro, Antonio Valdés-Miranda había viajado legalmente a Estados Unidos para visitar a su padre enfermo, y regresó. Pero su vida estaba ya predestinada. 

«Si tuviera que volver a hacerlo, volvería a tomar un bote y hacer lo que fuera por mi libertad», dijo la noche de la presentación de su inmortal historia en Madrid, evocando 37 años después los pormenores de la travesía que le llevó a  las costas de la Florida.

«Odisea por el Golfo de México»

LA TRASCENDENCIA  DE ESTA HISTORIA 

El 26 de junio de 1979 cuando en Cuba se conoció la noticia de que Antonio y otros dos cubanos —Tomás y Elena, embarazada de siete meses—, habían abandonado ilegalmente el país, las alarmas de la persecución se dispararon en toda  La Habana. Los actos represivos contra las familias se iniciaron de inmediato dada el prestigio nacional de que gozaban en sus profesiones y sus oficios. 
Tony Miranda tenía una reputación bien ganada como entrenador nacional del equipo cubano juvenil de natación. Ninguno de sus compañeros y mucho menos sus alumnos-atletas auguraban que Tony tramaba irse para siempre. Ni en los entrenamientos ni en los almuerzos que compartían juntos en la EIDE, la escuela cubana de iniciación deportiva que ha formado glorias nacionales y olímpicas. Cuba no perdonaría jamás la salida insospechada de Tony Miranda.
Los trofeos de Antonio Valdés-Miranda que son la justificación expresa de su vida deportiva, siempre han viajado con él.


«La explosión de la noticia se regó como pólvora, teniendo como consecuencia la inmediata represión de nuestros seres más cercanos», declara en su libro Valdés-Miranda y continúa:
«Oficiales del gobierno fueron a mi casa e interrogaron a mi madre. Mi madre que nunca fue una mujer fácil discutió fuerte contra ellos diciéndoles con tranquilidad mental que ya yo estaba en Estados Unidos.»

Lo hicieron con la madre asturiana de Tony, —Consuelo Crespo Alvarez—, y con Ana, su hermana, también; arrestaron al hermano de Tomás, su compañero de travesía y le confiscaron una moto que ellos le habían traspasado en propiedad antes de abandonar la isla. Esta es la Cuba represiva que ahora Tony Miranda descubre en su libro.

Antes del amanecer de aquel 26 de junio crucial, tres días antes de que su padre —Augusto Valdés-Miranda—quebrara su último suspiro en tierra americana, Antonio se levantó con una idea fija: irse del país junto a otras dos personas. Y fueron adelante, sin importarles riesgos ni limitaciones, pero golpeándoles todo el tiempo la añoranza de sus pasados. Sin miedo, Tony, Tomás y Elena, protagonizaron una odisea colosal. 

Aquel año —1979—, eran los tiempos de las cruentas persecuciones tras las salidas clandestinas de la isla. 

Tony Miranda y sus acompañantes sabían que si los interceptaban les costaría su propio pellejo y una infinidad de años tras las rejas. Pero afortunadamente, después de más de 40 horas navegando contra viento y marea, los tres llegaron a tierras de libertad.

A la vuelta de los días, después de su huida perfecta, las autoridades de la isla desistieron de las persecuciones a sus familias, porque la madre de Antonio, ciudadana española de origen asturiano, fue una razón clave para disuadir todas las atenciones en una Cuba donde importaba más la imagen de sus rumbos libertarios, lejos del desgaste progresivo que estaba provocando la sumisión apestante, el espíritu obcecado, cuartelero y burocrático con que los súbditos fabricaban una Cuba que ni Tony ni nadie soñaba.

UN TESTIMONIO AUTÉNTICO 
Tony Miranda y sus acompañantes sabían que si los interceptaban les costaría su propio pellejo y una infinidad de años tras las rejas. 

El mayor mérito de «Odisea por el Golfo de México» es la autenticidad de una narración breve, pero inmensa por el trasfondo de riesgos en una travesía que deja al lector ansioso de conocer aún más la odisea que ha llevado a miles de cubanos a emigrar por la desesperada urgencia de vivir mejor. 

Este libro, nunca podrá ser un suceso real en la isla que instauró un riguroso orden de persecución a las libertades más inalienables como el derecho a elegir donde vivir libremente. No lo podrá ser, planteándolo como lo hace Antonio Valdés- Miranda, desde el prisma del desengaño con la verdad en sus manos.

Esta es la reconstrucción de lo que Tony Miranda y sus acompañantes vivieron en el mar desde el mismo instante en que comenzaron a remar en una obsesión desenfrenada por llegar a tierras de libertad. Entonces, ninguno era mayor de 30 años, y el riesgo potencial al que expusieron sus vidas lo hicieron no por erguirse cono héroes, pero tampoco para que su odisea fuera ignorada. Por eso lo cuenta, pera que en todas las latitudes se conozca el alto precio que para un cubano representa la liberad.
Afortunadamente, después de más de 40 horas navegando contra viento y marea, los tres llegaron a tierras de libertad.

Antonio Valdés- Miranda, narra en su libro: «Los tres estábamos mojados de pies a cabeza y solo el ejercicio físico nos calentaba. Elena no hablaba y estaba tapada completamente; de vez en cuando, vomitaba un poco por la borda. Su comportamiento era valiente y admirable. Después nos confesó que ella se orinaba todo el tiempo... Nos habíamos hecho el compromiso de no dejar de remar hasta que nos cayéramos de cansancio...»

La odisea de Tony Miranda no sólo fue un chapín de 12 pies de eslora—poco más de tres metros— y tres personas a bordo. Había que ser valiente —como ellos lo fueron— para enfrentarse al océano ante la certeza casi inevitable de viajar más cerca de la muerte que de sus propósitos. Y la muerte la tuvieron encima los tres durante las 44 horas que duró aquel viaje crucial.

En realidad, todos los cubanos que han arriesgado sus vidas enfrentándose a las fuertes corrientes del Golfo, han sido protagonistas de un desafío descomunal. Unos lo han conseguido, otros quedaron en el camino, pero nadie ha vivido jamás peor clima de adversidad que quien supera la furia infernal de las corrientes oceánicas que baten sobre todo el estrecho de la Florida bajo un sol tórrido, el embiste constante de las olas y la amenaza permanente de los tiburones. Afortunadamente, Tony Miranda hoy puede contarlo.

Tal como está, «Odisea por el Golfo de México» (Blurb, Miami, 2016) es un valioso testimonio que engrosa la amplia lista de proezas frente a la zozobra en los mares que tantos cubanos han protagonizado a lo largo de más de medio siglo.

Valdés-Miranda cuenta como sobrevivió en su travesía entre la soberbia del día y el infierno de la noche, alimentándola todo el tiempo con el mismo sueño con que su madre asturiana llegó a Cuba un día del siglo pasado para vivir mejor.

 «Durante todo aquel viaje, en medio de mis cavilaciones, yo soñaba despierto», me dijo Tony la noche de su premier en Madrid.
 «Siempre había soñado con ese viaje. Soñaba que iba solo en un bote rústico remando toda la noche», me volvió a decir ahondado en su odisea colosal. 
Ni las peores premoniciones le hicieron variar sus propósitos. Y remando desafío el imponente trayecto de 90 millas, lo desafiaron los tres y llegaron a la Florida. 

Hoy tengo el privilegio de asistir al gran milagro de Tony: la presentación del libro de su odisea en la mar y la felicidad de haber alcanzado su sueño más deseado. 

«Esa noche..., a penas pude dormir, pensaba en el paso drástico que iba a dar, en el por ciento de suerte que necesitábamos... y siempre, por supuesto, también pensaba en si vería de nuevo a los míos», narra en su emocionante relato.

No es una extensa narración, pero refleja un sacrificio extraordinario que pocos se animan a contar. De ahí el doble valor de protagonista de una hazaña y haber sobrevivido para contarlo.

Antonio Valdés-Miranda no ha mentido ni en una sola línea del relato. Tuvo que abandonar Cuba y lo que más le gustaba hacer por la sencilla meta de vivir mejor. Por eso no lo pensó para armar su historia 37 años después y no quedar en el olvido. Ese es el gran mérito que hace excepcional su relato.

Algún día Cuba tendrá que cambiar y será para bien, para que todos los que como Tony se desperdigaron de sus raíces, vuelvan la vista atrás. 

Entonces será otra Cuba mejor vestida, una Cuba para una vida justa y para que todos acabemos con  este destierro errante, nostálgico y solitario como el bote a la deriva de tanta gente que se fue y desandan por el mundo como historias extraviadas que siempre tendrán su sitio en las casas vacías de los pueblos que dejaron. 

Después de leer el relato con el que Tony Miranda se ha puesto la camisa de contador de historias, no puedo menos que admitir que el balsero ha hecho otro sacrifico digno para que se conozca su historia que es la de tantos que como él han preferido arriesgar sus vidas antes que permanecer en su tierra. 

Aquí está la historia de su historia y, de cierto modo, la de miles de cubanos que han preferido enfrentar el desafío del océano antes que continuar a merced de una vida marcada por las carencias y las penurias. Aquí queda el relato verídico de cómo salió de Cuba, de como salieron muchos un día en busca de una vida mejor. No está registrado el dato de cuantos vieron truncadas sus esperanzas a mitad del camino y jamás regresaron. Se contaran por cientos, miles tal vez, los que no pudieron encontrar la libertad al otro lado del mar. 
A Tony Miranda se le estiró el cuerpo pegado al Caribe. Desde niño sentía una especial atracción por el mar. Practicó la pesca y el buceo, conocimientos que junto a la natación le valieron para llevar adelante su odisea.

Hace más de 30 años que Tony Miranda y sus acompañantes en la travesía viven la libertad del exilio. Sus vidas se han forjado entre los riesgos y los sacrificios untadas por el salitre y el sol que les curtió el cuerpo. 
37 años después, la vida les ha pasado factura, pero les ha dejado el aura serena de héroes anónimos que tuvieron el valor de construir su propia estatua sobre la mar. 



Si a alguien hay que dedicar este libro es a todos los que zozobraron en su intento por cruzar el estrecho y nunca llegaron ni volvieron. Casi dos millones de cubanos viven hoy en Estados Unidos y dispersos por todo el mundo. Los cubanos son el tercer grupo hispano más numeroso de Norteamérica después de mexicanos y puertorriqueños.

Esta es la viva estampa de la travesía del balsero cubano en la perspectiva de la «Odisea por el Golfo de Mexico» de Antonio Valdés-Miranda, que fue también la de muchos hermanos muertos en el mar, una huella de heroísmo y sacrificio que no se borrará jamás.

Jesús Díaz Loyola (Madrid, abril de 2016)

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05 abril, 2016

LOS QUE PUSIERON A BAILAR AL MUNDO TENÍAN QUE SER DE CUBA


El periodista cubano Juan Carlos Roque García presenta HOY en Barcelona, su libro: 'Cómo Cuba puso a bailar al mundo.- Veinte años del Buena Vista'. 
El autor Juan Carlos Roque García

Es gratificante ver a un amigo feliz, digo yo, y orgulloso de su trabajo y su esfuerzo. Hoy todas las emociones pertenencen al colega, Juan Carlos Roque García, el caballero andante de la radio que ha hecho un alto en su aventura sonora para reunir infinidad de historias contadas al aire en su libro: 'Cómo Cuba puso a bailar al mundo.- Veinte años del Buena Vista'. (LibrosEnRed, 2016) y que hoy presenta en Barcelona, a las 20:30 pm, en La Bodeguita de Marisol, en Vic 7, Barrio de Gracia.

Cubano por los cuatro costados, periodista de pura cepa, realizador y documentalista audiovisual, Roque García vive en Holanda desde hace 20 años. Hasta hace dos vivió sembrado en la desaparecida Radio Nederland. En el 2000 produjo allí una serie de documentales radiofónicos con entrevistas a todos los fundadores del Buena Vista Social Club (BVSC), la célebre agrupación musical cubana creada en la década de los 90, inspirada en el desaparecido club social del mismo nombre en La Habana —al que pertenecieron muchos de ellos—, 
durante la llamada "Edad de Oro de la música cubana" de los años 30, 40 y 50, y adonde se iba a bailar la música sabrosa que ha marcado a varias 
generaciones. 

Una grabación hecha por el músico cubano Juan de Marcos González y por el guitarrista estadounidense Ry Cooder con músicos cubanos tradicionales, muchos de ellos viejos miembros de aquella élite, dio lugar a la gran producción, que titularon Buena Vista Social Club. 

La grabación fue un éxito internacional, y el grupo se presentó con su formación completa en el Teatro Carré de Ámsterdam, Países Bajos, en 1998. El director de cine alemán Wim Wenders grabó la presentación, seguida de un segundo concierto en el Carnegie Hall, de Nueva York, la cumbre del documental que resultó del trabajo de Wenders. 

En todo ese tiempo y coincidiendo con los años de oficio en Radio Nederland, Juan Carlos Roque estuvo tras la pista de esa pléyade de músicos buenos que también le identifican con su cubanía innata. 

Irreversiblemente, Roque se metió en un proyecto de agrupar en un libro todas sus horas de búsquedas y entrevistas con voces cubanas de toda la vida que nos han enamorado entre sones, boleros, y la frescura auténtica del criollismo musical.

Algunos de los músicos que volvieron a hacer gloria con el nuevo proyecto de Buena Vista Social Club, durante todos estos años, lanzaron álbumes en solitario, y grabaron otros en colaboración con diversas estrellas de la música internacional de distintos géneros que llegaron como un boom musical del momento. 

De cierto modo, todos esos instantes de éxito los recorre Juan Carlos en 'Cómo Cuba puso a bailar al mundo.- Veinte años del Buena Vista', un testimonio valedero para entender mejor el impacto de la música cubana que ha recorrido el mundo. 

Pero aún con el éxito, el resurgir de Buena Vista Social Club fue efímero para la mayoría de los miembros del grupo: Manuel "Puntillita" Licea, Compay Segundo, Rubén González, Ibrahim Ferrer y Pío Leyva murieron pocos años después, a los 73, 95, 84, 78 y 88 años, respectivamente; Licea en 2000, Segundo y González en 2003, Ferrer en 2005 y Leyva en 2006. 
Se mantienen activos otros de los miembros principales: Omara Portuondo, Eliades Ochoa, Manuel "Guajiro" Mirabal, Amadito Valdés, Barbarito Torres, Ry Cooder, Joachim Cooder, Juan de Marcos González y Papi Oviedo. Algunos actuaron este lunes 4 de abril en el Auditorio Forum de Barcelona, en el concierto Adiós Tour del BVSC.

Dieciséis años después de relanzados y coincidiendo con esa actuación, Juan Carlos ha viajado desde Hilversum hasta la ciudad condal, para coincidir con el concierto y untar la presentación de su libro hoy de la finura y la armonía musical de las voces aún vivientes que durante décadas han llevado la música cubana por el mundo. 

En su volumen, el periodista entrevistador y narrador, intenta rescatar toda la gloria vivida junto a ellos y presenta un libro testimonio único, que está también al alcance de la mano en formato digital en Amazon.

Juan Carlos se pasa la vida cruzando el Atlántico y moviéndose por el mundo, rastreando cuanta historia se pierde en el ocaso de sus destinos. Con su mejor arma, el arte de hacer la radio, hurga en los más recónditos lugares que alcanza con su osadía de viajero incansable. 

A Cuba se fue en el 2000 a hilvanar su historia a golpe de conversaciones espontáneas con los protagonistas que dan vida y hasta música a su libro que es un viaje entre el desandar del tiempo y la música divina de sus personajes, figuras míticas o ya hechas leyendas. 

Anoche estrellas como Omara Portuondo, Manuel Guajiro Mirabal, Jesús Aguaje Ramos o Barbarito Torres, dijeron adiós en Barcelona con uno de los tres únicos conciertos de despedida que harán en Europa. El primero tuvo lugar en Viena hace dos días y el tercero será el jueves 6 en Londres. Los dos conciertos de despedida en Cuba, serán el 14 y 15 de mayo en el teatro Karl Marx.

Echaremos de menos, claro, esta institución de la música popular del siglo XX y XXI. 
Ya hace más de 25 años que Ry Cooder (re)descubría entre ellos astros de la música como Compay Segundo, Ibrahim Ferrer o Elíades Ochoa, relegados al olvido después de la revolución. 

El libro que Juan Carlos pone hoy sobre la mesa también los hará inmortales como su música.

PERFIL DEL CABALLERO DE LA RADIO 

Juan Carlos Roque García, atesora una trayectoria de casi treinta años entre su época en Cuba y su experiencia después en la desaparecida Radio Nederland de Holanda. 

En realidad, su pasión por la radio nació en 1976, en la habanero localidad de San Antonio de los Baños (Cuba)

Allí le brotó el delirio por la devoción hacia la realización de los radiodocumentales que siempre llegan como historias acabadas de la realidad de este mundo 

Es graduado de la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana. La huella de sus realizaciones está dispersa por las radios de toda la isla, desde Radio Cadena Habana hasta la Radio Rebelde que le dio estatura y personalidad "hablando claro".

Desde 1995 estuvo destinado en Radio Nederland hasta que la emisora mundial de Holanda cerró sus emisiones. Pero allí, Juan Carlos dejó otra huella y estableció una identidad propia en la producción del programa multicultural "Voces", donde vieron la luz muchas de las conversaciones que ahora llenan las páginas de su libro.

Vi crecer la pasión desenfrenada de Juan Carlos, quien nunca se levantaba de la silla de una redacción hasta que pulía la última cuartilla de sus bocetos. Por eso estoy  convencido de que hoy nos entregará un documento, en el que él también es un protagonista de la aventura musical, un libro que nos revelará  'cómo Cuba puso a bailar al mundo en la perspectiva del Buena Vista Social Club, y de la mano de Juan Carlos Roque.

Por toda tu cadena de logros y triunfos, Enhorabuena!!
colega y amigo!!

La palabra hablada y escrita

En la antigua Roma, atrio era un espacio abierto en sus míticas casas cercado de pórticos y destinado a reuniones familiares y a los huéspedes. En las iglesias romanas, atrio se describía en un patio amplio que miraba al exterior. Atrio son los extensos corredores al aire libre que se disipan a la majestuosidad de muchos templos y palacios en la fisonomía de las grandes ciudades de este mundo.

Y eso es @trio press, un espacio permanentemente abierto a los acontecimientos que han rodeado y rodean la vida. @trio Press (ATP Foro de Noticias) es una ventana a la actualidad en todos los horizontes del quehacer humano, y que dibujaremos con la imagen, el sonido y la palabra hablada y escrita.

@trio press-foro de noticias es una plaza pública en la red, un epicentro de atención cultural e invitación constante al foro libre.

El atrio triunfó en Roma tal como el ágora en Grecia como punto de encuentro y opinión tras la caída de la civilización micénica en el siglo VIII (Antes de Cristo). Hasta nuestros días, la más famosa, el Ágora de Atenas, es la única belleza arquitectónica de la Antigua Grecia que conserva, al menos, su techo original. Y allí, como marcándole el paso del tiempo está al aire libre el extenso corredor, el atrio, que se disipa al Ágora de Atenas.

En honor a esa pauta primera del derecho al foro y a la opinión sale @trio press. Como un foro público, un espacio para difundir actualidades. Vamos a contar la historia que vivimos a partir del testimonio que es uno mismo. Queremos, sobre todas las cosas, encontrar los protagonistas del pasado y del presente del derrotero que es la vida.

Esto es @trio press el espacio donde invitamos a contar la historia, la de este mundo y que, a veces, pasa inadvertida. Contáctenos y cuéntenos lo que quiera en Atrio Press, el foro de noticias. Nosotros lo diremos tal como nos lo cuenten. Bienvenido a @trio press.

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